Modestia es belleza

domingo, 18 de agosto de 2013

Frutos de vestir con modestia

Creo que, para comenzar, al vestir con modestia es un poquito más fácil vivir los otros 11 frutos del Espíritu Santo (caridad, gozo, paz, paciencia, longanimidad, bondad, benignidad, mansedumbre, fidelidad, continencia y castidad)

Algunos frutos de vestir con modestia:
paz de conciencia de saberse en Gracia
Tranquilidad
Seguridad y confianza al no tener que cuidar que no se nos vea nada.
Mayor autoestima sabes que si te miran es por la belleza del rostro, no por el cuerpo
Apoya la castidad, defiende la pureza
Mayor cercanía a Dios
Alegría como consecuencia de la unión con Dios
desprendimiento del mundo
libertad: no estamos atados a las modas que todos nos proponen vestimos para Dios.
Se da un testimonio al mundo de lo que realmente es belleza.


Encontré esta imagen y me gustó mucho dice lo siguiente:
"Seguridad de poder entrar a la iglesia, seguridad de que la gente te mira por algo mas que tu cuerpo, creo que todos tienen mayor autoestima cuando visten con modestia"


Chicas el vestir con modestia proporciona muchísima paz y alegría. Las invito a que lo intenten. Si he olvidado algunos frutos de vestir con modestia me agradaría que los mencionaran en los comentarios.
En Cristo,
luflute


Fotos de la semana:
Una falda estilo hindú, amplia que combina varios tonos de rojo, azul, verde y beige. Además tiene varios diseños. Un detalle importante de esta falda es que tiene muchísimos pliegues.





Como es una falda muy adornada lo mejor es un color neutro arriba. El negro fue una buena opción y para darle un poco de color sobre la blusa negra utilicé una mascada dorada que combina con los colores de la falda.













 Para terminar unos zapatos de piso (ballerinas) color negro brillante.







jueves, 1 de agosto de 2013

Dos estilos de faldas

La primera es una falda larga y recta color amarillo con estampado de flores rojas. Combina muy bien con una blusa de tela ligera, también amarilla y unas sandalias rojas.

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La segunda es una falda azul estilo hindú. Tiene lentejuelas, cuentas, listones, encajes... muchos adornos a lo largo de la tela. Por eso lo ideal es combinarla con una blusa lisa, discreta, sin adornos. 




Algunas frases sobre modestia














sábado, 20 de julio de 2013

¿Cómo viste un cristiano?


"La persona cristiana sabe que su cuerpo es templo del Espíritu Santo, que el hombre tiene una dignidad, que es sagrada. Es consciente también de que se empieza por no respetar la dignidad del cuerpo y se acaba animalizando al ser humano. Se percata de que en el mundo de la moda predomina un consumismo desenfrenado que lesiona la justicia social: unos no tienen con qué abrigarse mientras otros gastan millones en renovar constantemente su ropero. Por eso, es importante que los cristianos tengan una actitud activa en este tema. En primer lugar, con la coherencia de su ejemplo.

Hay prendas que una persona con un poco de sensibilidad, más si es cristiana, no llevará: aunque estén de moda, aunque todo el mundo vista así, aunque choque en el ambiente. Precisamente este choque hará comprender a muchos lo poco acertado que es presentarse en la sociedad con un determinado aspecto por muy aceptado que esté. La coherencia, en este campo como en muchos otros, puede ser un argumento definitivo. “Y en un ambiente paganizado o pagano, al chocar este ambiente con mi vida, ¿no parecerá postiza mi postura de naturalidad?”, me preguntas. -Y te contesto: chocará sin duda, la vida tuya con la de ellos: y ese contraste, por confirmar con tus obras tu fe, es precisamente la naturalidad que yo te pido”

Pero además de con el ejemplo personal, el hombre y la mujer cristiana tienen que ver en la moda una forma de acercar más el mundo a Dios. Antes se explicaba la relación entre la verdad, el bien y la belleza. Dios es la Suma Bondad, la Suma Verdad y la Suma Belleza, por eso es importante cuidar la belleza en el mundo. A través del vestido (...) expresamos si en nosotros hay o no amor y sencillez, si hay o no búsqueda de la verdad, el bien y la belleza; quienes confesamos con los labios haber encontrado esta Verdad, Bien y Belleza en Jesucristo, estamos siendo con nuestro modo concreto de vida, lo queramos o no, un libro abierto que lo ratifica o lo niega. (...) Hasta en el vestido, entonces, como hábito de la caridad, se percibe si nos sabemos amados por Dios y si queremos vivir en este amor la relación con los demás.

La belleza, y también la belleza física bien entendida, puede ser una forma de llegar a la virtud. El cristianismo no tiene nada que ver con el desaliño, la suciedad o el descuido de lo externo. “Caras largas.., modales bruscos..., facha ridícula..., aire antipático: Así esperas animar a los demás a seguir a Cristo?” (San José María Escrivá) Por el contrario, la armonía, la limpieza, el buen gusto y la elegancia dicen mucho de la finura de un alma.
El cristiano tendrá que compaginar el valor de la elegancia con el resto de las virtudes; con la caridad pues se presenta bien ante los demás buscando, no despertar admiración, sino hacer agradable la vida al resto de los que conviven con él; la templanza, porque debe ir bien sin malgastar, cuidando las cosas y no sustituyéndolas cada vez que cambia la temporada, ni acumulando prendas inservibles en el armario; la fortaleza para oponerse a la moda cuando ésta rebaje la dignidad de la persona, la modestia, para vestir con decencia...
Si , como hemos dicho antes, cada creador muestra en sus vestidos sus ideas sobre la persona, el diseñador que es cristiano tendrá en especial estima la dignidad del cuerpo y de la persona a la hora de realizar una prenda. Por eso, es importante que haya gente que valore esta idea del hombre y que trabaje en el mundo de la moda, para que se cree un tipo de ropa que acerque más a la belleza y a la verdad, que acerque más a Dios.

Otra conclusión es que el cristiano está llamado a cooperar en el reto de “crear un clima favorable a la educación de la castidad”. La moda puede ayudar o, al contrario, crear un clima opuesto a esta virtud. En este aspecto, todos podemos cooperar; el hombre de a pie que cada mañana elige lo que se va a poner, el diseñador que viste a la sociedad, la modelo que muestra en la pasarela estos diseños... Cada uno puede crear o no un clima de verdadera belleza y elegancia. Porque al final lo que está en juego no es un estampado, un diseño o una percha; está en juego la verdadera dignidad de la persona." (¿Que sentido tiene el pudor? Ana Sánchez de la Nieta)

Recordemos también que lo exterior debe ser reflejo de lo interior. La vida interior del cristiano es unión con Dios. El vestido no es para llamar la atención sino para cumplir con la misión de cubrir el cuerpo. Demuestra ese desapego del mundo y la relación que vive con Dios, por lo mismo la moda no es lo más importante. Nuestra prioridad es el deseo de agradar al Purísimo Cordero y a su Madre.

Pedimos a la Virgen que todos los cristianos descubran la belleza de vestir con modestia.

Bibliografía
Viene el verano: ¿Que sentido tiene el pudor?¨Ana Sánchez de la Nieta

sábado, 6 de julio de 2013

La modestia hacia el matrimonio cristiano


Decíamos en el artículo anterior que hombre y mujer están heridos por el pecado original, por lo que es necesario restaurar la naturaleza caída. El matrimonio es un sacramento que permite sanar esas heridas.

En el contexto de la sociedad actual se promueve que las chicas vistan de forma provocativa para llamar la atención de los chicos, como si el único medio de hacerse admirar y captar miradas fuera usar la menor cantidad de ropa posible.
Esto pone por debajo la dignidad de la mujer. Eres valiosa según el cuerpo que tengas dice la TV. Cuando en realidad toda mujer por el hecho de ser mujer es bella.

Los jóvenes que están buscando una compañera para la vida ¿en que se fijan? Obviamente voltearán a ver a estás muchachas pero no las tomarán en cuenta como una opción seria. Parece que los jóvenes que salen con una niña que viste de forma provocativa no buscan algo serio con ellas, posiblemente una relación de noviazgo sí, pero no con fines al matrimonio o a pasar toda la vida juntos.

El catecismo de la Iglesia católica nos dice sobre el matrimonio lo siguiente:
"1602 La sagrada Escritura se abre con el relato de la creación del hombre y de la mujer a imagen y semejanza de Dios (Gn 1,26- 27) y se cierra con la visión de las "bodas del Cordero" (Ap 19,9; cf. Ap 19, 7). De un extremo a otro la Escritura habla del matrimonio y de su "misterio", de su institución y del sentido que Dios le dio, de su origen y de su fin, de sus realizaciones diversas a lo largo de la historia de la salvación, de sus dificultades nacidas del pecado y de su renovación "en el Señor" (1 Co 7,39) todo ello en la perspectiva de la Nueva Alianza de Cristo y de la Iglesia (cf Ef 5,31-32).
1604 Dios que ha creado al hombre por amor, lo ha llamado también al amor, vocación fundamental e innata de todo ser humano. Porque el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios (Gn 1,2), que es Amor (cf 1 Jn 4,8.16). Habiéndolos creado Dios hombre y mujer, el amor mutuo entre ellos se convierte en imagen del amor absoluto e indefectible con que Dios ama al hombre. Este amor es bueno, muy bueno, a los ojos del Creador (cf Gn 1,31). Y este amor que Dios bendice es destinado a ser fecundo y a realizarse en la obra común del cuidado de la creación
1605 La Sagrada escritura afirma que el hombre y la mujer fueron creados el uno para el otro: "No es bueno que el hombre esté solo" (Gn 2, 18). La mujer, "carne de su carne" (cf Gn 2, 23), su igual, la criatura más semejante al hombre mismo, le es dada por Dios como una "auxilio" (cf Gn 2, 18), representando así a Dios que es nuestro "auxilio" (cf Sal 121,2). "Por eso deja el hombre a su padre y a su madre y se une a su mujer, y se hacen una sola carne" (cf Gn 2,18-25). Que esto significa una unión indefectible de sus dos vidas, el Señor mismo lo muestra recordando cuál fue "en el principio", el plan del Creador (cf Mt 19, 4): "De manera que ya no son dos sino una sola carne" (Mt 19,6)."
El noviazgo es la preparación para el matrimonio, para que hombre y mujer se unan para toda la vida en el amor. Pero el que ella vista de forma provocativa puede poner en peligro la relación ya que fomenta la vanidad en ella y el deseo en él. Con el paso del tiempo ella solo buscará gustarle físicamente y él la buscará a ella por el deseo no por amor o por sus virtudes. Con el paso de los años la belleza física se va perdiendo y si el novio se enamoró de ella solo por la figura ese amor se perderá con el tiempo.

Al vestir con modestia como ya indicamos anteriormente la jóven permite que el varón se fije en ella por lo que ella realmente es, por todo aquello que la constituye, esto es por sus virtudes, cualidades belleza física, belleza del rostro, inteligencia, gustos... en una palabra permite que el novio la vea de manera completa y no parcial.

El p. Horacio Bojorge dice que para sanar la herida del pecado original por el cual el hombre quiere poseer a la mujer y la mujer dominar los actos y el alma del hombre San Pablo da el siguiente consejo:
"17) El remedio cristiano lo propone Pablo en la carta a los Efesios: ¿al varón que le dice? "Tenés que amar a tu mujer como Jesús a la Iglesia, es decir, morir por ella." ¿Sos capaz de morir por tu mujer? ¿Sos capaz de morir por lo menos a tus instintos y a tu pasión? Tenés que mortificar tu pasión para alcanzar la castidad. "¡Padre, qué está diciendo! ¡pero si eso es imposible!". Esto no lo dice nadie en el mundo de hoy pero es lo que hay que decir porque esta es la verdad. Y los que dicen que la castidad para el varón es imposible mienten o se engañan.

18) Y a la mujer ¿qué le dice Pablo en la carta a los Efesios? Tenés que obedecer a tu esposo (que es peor que morir). Y en eso consiste la restauración maravillosa de la herida del pecado original en él y en ella. El varón aprende a morir por su esposa, la ama como Cristo a la iglesia y es capaz de ofrendar y descubrir que muriendo a su pasión, encuentra una felicidad mayor que es la felicidad humana, porque la otra lo baja a lo instintivo. Y ella aprende a obedecer y se salva de su afán de dominación. Se restablece la salud primitiva en cada uno de ellos. El hombre adquiere el dominio de sus pasiones, la mujer se baja de su ambición angélica excesiva y los dos se encuentran como Cristo y la Iglesia en la verdadera caridad.

19) ¿Pero entonces la felicidad humana excluye el elemento físico, corporal? No, supone necesariamente como expresión del amor. Pero para expresarlo también lo sacrifica. El amor necesita sanar mediante la gracia sacramental la naturaleza herida, porque debido a ella, la sexualidad tiende a deshumanizarlos, a pesar de la mejor buena voluntad y hasta a pesar de llevar una vida de sacramentos y piedad. La castidad es aquella virtud que devuelve a la persona la integridad perdida por el pecado original e integra su sexualidad en la persona (CIC Nº 2337 ss.).

20) Las pasiones quitan el autodominio y el que no es dueño de sí mismo no puede entregarse, como lo exige la felicidad conyugal que se alcanza por la entrega sincera del uno al otro. "La voluptuosidad propia del sexo, - dice Abelardo Pithod - al hacer perder al alma su autodominio y señorío, la deja con una fuerte sensación de que se ha perdido, por unos pocos instantes, a sí misma. Que se ha entregado y sometido enteramente a la vehemencia de lo biológico y pasional. Que ha caído, por un momento, bajo el dominio animal. La propia imagen de dignidad de la persona espiritual, dignidad que se basa en cierto dominio sobre sí y sobre el cuerpo, se ve como ultrajada"
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21) La salvación cristiana, vino a restaurar, como lo dice Jesús: ´lo que era en el principio´. Es decir, una sexualidad humana oblativa según el designio divino creador. De esa manera es posible sustituir el modelo posesivo que había sobrevenido a consecuencia del pecado original y era el corriente en el mundo de la humanidad irredenta. El mismo modelo, por otra parte, del que cada pareja de esa humanidad está presa, hasta que por la fe y la gracia sanadora del sacramento matrimonial, accedan ambos a la posibilidad de vivir según el modelo de la cultura esponsal católica. El varón cristiano ya no se relacionará posesivamente con el cuerpo de la esposa, sino que lo amará como a su propia carne. Y ella confiará en su esposo y podrá obedecerle gozosamente."

Bibliografía
Catecismo de la Iglesia Católica
La casa sobre la roca P. Horacio Bojorge

viernes, 28 de junio de 2013

Visión distinta de hombre y mujer



Al ser creados hombre y mujer, Dios nos hizo con la misma dignidad como personas pero distintos, nos complementamos uno al otro. Por lo mismo hombre y mujer perciben distinto el entorno, las relaciones humanas, el vestir y el actuar del otro. En su origen la naturaleza humana es buena porque fue creada por Dios. Pero ha quedado herida a causa del pecado original.

"La principal herida del pecado original consiste en que la inteligencia ya no conoce bien a Dios como su bien principal; el bien que haría feliz al Hombre. Entonces, los instintos animales y los deseos del alma se desordenan y ya no obedecen a la razón. El pecado original ha herido al varón de una manera y a la mujer de otra. Habiéndolos herido a ambos, los hirió de manera disimétrica, a cada cual a su modo. Varón y mujer serán afectados por las mismas concupiscencias e incurrirán en los mismos vicios capitales, pero de manera diversa.

El varón tiende a regresar a lo instintivo y a los apetitos del cuerpo. En él el polo animal tiende a predominar y a deshumanizarse. El varón está herido precisamente en la esfera instintiva, en lo que tiene de común con los animales, en el desequilibrio de la concupiscencia de la carne: la gula y la lujuria. Esto quiere decir que la fuerza sexual, el instinto sexual del varón no obedece ya a su razón, se descontrola. Por la lujuria el varón pierde la cabeza: se enceguece o juzga precipitadamente.
La mujer, en cambio, tiende a desequilibrarse por lo que podemos llamar su polo angélico: por los apetitos del alma o la concupiscencia de los ojos. " (la casa sobre la roca P. Horacio Bojorge)

"A la mujer le cuesta comprender lo que le pasa al varón, porque ella no ha sido herida de la misma manera. En ella la instintividad no eclipsa el afecto ni las capacidades del alma. En la mujer la sexualidad y el afecto están unidos armónicamente." (la casa sobre la roca) "La mujer es más difícil que vea al hombre como un objeto de placer. En ella pesa más lo afectivo que lo sensual, es más sensible a percibir en el hombre las cualidades de una masculinidad psíquica; se fijará en cómo es su voz, qué temas de conversación tiene, qué características psicológicas posee. No desprecia su masculinidad física, pero ésta pasa a un segundo plano.

El hombre, sin embargo, tiene una sensualidad más fuerte que hace que la afectividad quede relegada. Es más fácil que vea en la mujer un objeto de placer; de hecho, en un primer momento, esto es lo que fija su atención. "La mujer no siente ese tirón automático ante el cuerpo de un hombre.

El hombre sí lo siente ante el cuerpo de la mujer. Por no saber esto, muchas mujeres interpretan equivocadamente las miradas de muchos hombres (...) No saben que el hombre tiende espontáneamente a fijarse en los aspectos meramente carnales, en lo que la mujer tiene de objeto.
Y por eso cometen el error de querer llamar la atención jugando con lo propiamente sexual. Si supieran lo que pasa muchas veces por la cabeza de los hombres que las miran, y el desprecio que a menudo provocan en ellos se sorprenderían mucho"
 Es importante conocer estas diferencias ya que el pudor es una virtud para vivir en la sociedad; no basta que una persona vista de una forma correcta según su propia sensibilidad, tiene que tener en cuenta la sensibilidad de los demás. Precisamente, a la mujer le resulta más difícil entender la necesidad del pudor, la conveniencia de cubrirse porque no experimenta en sí misma una sensualidad tan fuerte.

La mujer tiende a considerar en primer lugar los aspectos personales, afectivos, humanos. Lo estrictamente carnal viene, normalmente, sólo después de lo afectivo.Pero en el hombre no es así. Por eso las mujeres consideran como cariño lo que, por parte del hombre, es, en muchas ocasiones simple satisfacción del apetito. Se sienten queridas cuando en realidad están siendo usadas
.
Ante una minifalda, unos minishorts o un escote, una mujer puede juzgar fríamente la forma de las piernas, mientras que un hombre es posible que cosifique a la dueña de la prenda convirtiéndola en un objeto sexual. (¿Qué sentido tiene el pudor?) Esto sucede porque "para el varón la sexualidad tiende a recaer en lo instintivo y a disociarse del afecto, eclipsando o interponiéndose en la comunicación espiritual, personal, con la mujer. El varón se queda en el cuerpo y no llega al alma. Su afán posesivo apunta al cuerpo de ella." (La casa sobre la roca)"

Por no saber esto muchas mujeres visten pensando "no es gran cosa, no estoy provocativa la falda está solo unos centímetros arriba de la rodilla, nadie lo nota, usaré pantalones ajustados remarcan mi figura, el escote está bien no enseña tanto" Eso es porque ellas lo perciben así, para ellas eso no es provocativo pero para un hombre sí lo es.

Con una vestimenta modesta la mujer ayuda al hombre a cuidar su mirada, a mirar más allá del aspecto físico e instintivo; le ayuda a poder fijarse en la parte espiritual de la mujer.

Ahora, mujeres hay que cuidar no caer en el otro extremo Dios no nos pide que vistamos cubriendonos totalmente, de pies a cabeza. O que nos "hagamos feas" para no llamar la atención. El cuerpo de la mujer es bello, es armonioso a fuerzas llama la atención pero como decíamos antes que sea una atención hacia la persona, hacia lo que esa mujer es por dentro, no a su cuerpo como una cosa, como un objeto.
Hay que educar la mirada del hombre hacia el respeto, educar a los niños varones a respetar, a controlarse, a ser verdaderos caballeros. Y sumado a esto, la mujer ha de ayudarle a ellos vistiendo con moderación.


Bibliografía
¿Que sentido tiene el pudor? Ana Sánchez de la Nieta
La casa sobre la roca P. Horacio Bojorge

lunes, 17 de junio de 2013

¿Por que modestia, por qué el pudor?

En primer lugar es necesario recordad por que y para que fuimos creados.

"I. "Hombre y mujer los creó..." 2331 "Dios es amor y vive en sí mismo un misterio de comunión personal de amor. Creándola a su imagen [...] Dios inscribe en la humanidad del hombre y de la mujer la vocación, y consiguientemente la capacidad y la responsabilidad del amor y de la comunión" (
FC 11)."Dios creó el hombre a imagen suya; [...] hombre y mujer los creó" (Gn 1, 27). "Creced y multiplicaos" (Gn 1, 28); "el día en que Dios creó al hombre, le hizo a imagen de Dios. Los creó varón y hembra, los bendijo, y los llamó "Hombre" en el día de su creación" (Gn 5, 1-2).
2332 La sexualidad abraza todos los aspectos de la persona humana, en la unidad de su cuerpo y de su alma. Concierne particularmente a la afectividad, a la capacidad de amar y de procrear y, de manera más general, a la aptitud para establecer vínculos de comunión con otro.

II. La vocación a la castidad
2337
La castidad significa la integración lograda de la sexualidad en la persona, y por ello en la unidad interior del hombre en su ser corporal y espiritual. La sexualidad, en la que se expresa la pertenencia del hombre al mundo corporal y biológico, se hace personal y verdaderamente humana cuando está integrada en la relación de persona a persona, en el don mutuo total y temporalmente ilimitado del hombre y de la mujer. La virtud de la castidad, por tanto, entraña la integridad de la persona y la totalidad del don.


La integridad de la persona
2338
La persona casta mantiene la integridad de las fuerzas de vida y de amor depositadas en ella. Esta integridad asegura la unidad de la persona; se opone a todo comportamiento que la pueda lesionar. No tolera ni la doble vida ni el doble lenguaje (cf Mt 5, 37).2339 La castidad implica un aprendizaje del dominio de sí, que es una pedagogía de la libertad humana. La alternativa es clara: o el hombre controla sus pasiones y obtiene la paz, o se deja dominar por ellas y se hace desgraciado (cf Si 1, 22). "La dignidad del hombre requiere, en efecto, que actúe según una elección consciente y libre, es decir, movido e inducido personalmente desde dentro y no bajo la presión de un ciego impulso interior o de la mera coacción externa. El hombre logra esta dignidad cuando, liberándose de toda esclavitud de las pasiones, persigue su fin en la libre elección del bien y se procura con eficacia y habilidad los medios adecuados" (
GS 17).

La integridad del don de sí
2346
La caridad es la forma de todas las virtudes. Bajo su influencia, la castidad aparece como una escuela de donación de la persona. El dominio de sí está ordenado al don de sí mismo. La castidad conduce al que la practica a ser ante el prójimo un testigo de la fidelidad y de la ternura de Dios." (Catecismo de la Iglesia Católica)


Entonces, Dios creó al hombre y a la mujer a su imagen y semejanza, Dios es amor, por tanto fuimos creados para el amor. Esto se ve en el génesis. Hombre y mujer los creó y les dijo: "Creced y multiplicaos". Es la bendición del Creador para la unión del hombre y la mujer en el matrimonio. La sexualidad tiene que ver con toda la persona, no solo con su cuerpo o con el aspecto físico. Por eso es importante la virtud de la castidad que integra cuerpo y alma. La castidad es guardarse para entregarse completamente y sin reserva al otro, para donarse. Dentro de ese guardarse se incluye proteger lo más íntimo de la persona y cubrir el cuerpo.

Todos experimentamos un pudor natural, es decir tenemos cierto miedo o vergüenza a publicar cosas que nos son queridas, o son parte de nosotros. Lo más íntimo tendemos a guardarlo para nosotros o para las personas más cercanas. En el caso de las partes del cuerpo que se refieren a la sexualidad es natural esconderlas de las miradas de todo el mundo y solo compartirlas con la persona con la cual también compartiremos un lazo de amistad, de amor, de comunión muy fuerte: el esposo o la esposa.




"Cada hombre comprueba en su interior como hay cosas, no sólo materiales sino también espirituales (pensamientos, deseos...) que no quiere que salgan al público. Tenemos una intimidad que nos pertenece y que no entregamos a cualquiera; Algunas cosas buenas nos avergonzamos de que sean públicas la verguenza no es porque sean cosas malas, sino porque son íntimas y no queremos que todo el mundo las conozca.

El pudor protege lo más íntimo de mi persona y lo oculta. Al vestir con pudor mientras se oculta aquello que puede cosificarme, se intenta remarcar lo que me hace persona. Los valores sexuales no me diferencian, no me hacen único; simplemente "dividen" a la humanidad en hombres y mujeres. Lo que me individualiza son mis capacidades personales, mi inteligencia, mis amores, mi intimidad.
Hay que señalar que la falta de pudor en el vestido lleva a la despersonalización. La función del vestido es cubrir lo que es más impersonal, aquellas partes del cuerpo que no nos diferencian de los demás, haciendo que la atención del otro recaiga en lo descubierto, el rostro.

El hecho del vestido que oculta el cuerpo y muestra el rostro ha hecho que la belleza conocida y expresa sea primariamente la de este último; la del cuerpo se supone, se infiere, se adivina, en ciertos grados y formas (...) Esto ha sido un factor de personalización de las relaciones humanas. El cuerpo tiene menor individualidad, es menos identificable, más intercambiable. En su función más propia, es el cuerpo de tal cara. La oscilación entre la preferencia por el rostro o por el cuerpo significa la existencia de dos orientaciones que condicionan la vida: se insiste en la personalidad, o se tiende a la indiferenciación.

Se entiende entonces que el pudor no significa autoencerrarse ni tiene nada que ver con despreciar el cuerpo; no oculto el cuerpo porque éste sea vergonzoso. Precisamente, el pudor es dominar el propio ser para una donación incondicionada, para abrirse a la otra persona. El pudor permite entregar en exclusiva algo muy valioso (lo que yo soy) y que no es del dominio público." (¿Que sentido tiene el pudor?¨Ana Sánchez de la Nieta)
Es así como el vestir de acuerdo a la modestia y al pudor nos dignifica, hace que resalte la belleza del rostro de la persona, de sus virtudes, gustos y características que la hacen única.


Bibliografía
Catecismo de la Iglesia Católica (sexto mandamiento, castidad)
Viene el verano: ¿Que sentido tiene el pudor?¨Ana Sánchez de la Nieta